Para este año la FPF anunció un nuevo entramado en el calendario que
solo incluirá fechas los fines de semana.
Una Apertura con 17 fechas, una Clausura con otras 17 jornadas y una
competición intermedia denominada Copa Bicentenario, que coincidirá con la Copa
América y los Panamericanos. Esta, como lo fueron la Copa del Inca y el Torneo
de Verano, romperá con la monotonía.
El premio será un cupo a la Copa Sudamericana y beneficiará más a los
equipos chicos que a los grandes, lo que podría ir en detrimento del
espectáculo
La novedad será la inclusión de los 14 equipos de la Segunda División
que se mezclarán con los de Primera para armar un mundialito, con fase de
grupos y luego con eliminación directa.
Nuestra nueva Liga 1 tendrá este 2019 la misma cantidad de equipos que
la Bundesliga, una igualdad numérica que sirve para cuestionar muchos aspectos
sobre nuestro universo futbolístico, pero que no debería servir como único
parangón para desacreditar las intenciones de refundar y formalizar las bases
de nuestro balompié.
La crítica no debería centrarse en que 18 clubes son excesivos para
sostener la calidad digna de un país mundialista, que lo son; debería apuntar a
la insistencia en repetir algunas imperfecciones en la configuración de nuestro
amado Descentralizado.
Además, teniendo en cuenta las dificultades que padecieron los clubes
del ascenso el año pasado habrá que preguntarse si realmente están en
condiciones no solo de competir dignamente, sino si pueden sostenerse económicamente
en pie para afrontar esta nueva peregrinación, si su logística les permitirá
trasladarse con más frecuencia para disputar el torneo.
Redacción Contacto Deportivo: Irene Chávez
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